
El relato del Dr. Ricardo Rozzi, director de investigación del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), en la presentación del libro la “Ruta de Darwin en Cabo de Hornos”, fue lo que generó en Cristián Toro un cambio en su perspectiva, abriendo la esperanza de pensar en un turismo con conservación en Puerto Williams.
Tal como escuchó en esa charla, la ciudad más austral del mundo fue creciendo en ese sueño con la llegada del Centro Subantártico Cabo de Hornos, donde actualmente cursa la carrera Técnica de Nivel Superior en Turismo de Conservación Biocultural, impartido por la Universidad de Magallanes (UMAG)
Como parte de esa segunda generación de estudiantes, Cristián ha estado inmerso en este esfuerzo mancomunado por la investigación y conservación biocultural en el Cabo de Hornos, un laboratorio natural ideal para la conservación por medio del turismo. De esta manera, la formación impulsada por CHIC y UMAG está contribuyendo a la creación de una nueva generación de actores turísticos con enfoque de conservación biocultural en Cabo de Hornos.
“El esfuerzo que ha hecho la carrera por nosotros ha sido importante, porque nos ha puesto a diferentes especialistas de distintas áreas para entregarnos la información sobre el turismo, y es lo que nos va dando el relato, es la manera y la forma de generar esta conservación a través de la conciencia y eso al turismo”, comenta.
Esta labor se refleja en la importancia de contar con clases dentro de un laboratorio dentro del Centro Subantártico, comprendiendo las dinámicas de la naturaleza, la biología y los roles ecosistémicos. Lo anterior, acompañado de sesiones en terreno en el Parque Omora, adquiriendo en persona la esencia de los bosques en miniatura o el aviturismo y no solo lo que se menciona en libros.
“Esta formación nos entrega posibilidades reales de tener un impacto en la naturaleza a través de los laboratorios de investigación, como el Wankara, llevando en este territorio investigaciones profundas que le dan un respaldo a la conservación. Esta dirección que se ha tomado ha sido un camino a veces incomprendido, pero que tiene un efecto directo en la naturaleza estudiando el cambio climático y viendo la importancia de cada uno de los seres vivos”, indica.
El turismo en Williams
En la actualidad, Puerto Williams avanza en pasos importantes en el desarrollo del turismo en la zona, tanto en su infraestructura para la recalada de cruceros como en su capacidad hotelera. Para Cristián este contexto es una oportunidad para dar cuenta de un turismo con experiencias significativas.
“Tenemos tanta naturaleza que podríamos generar conciencia en el turista e incluso provocar una experiencia transformadora. Somos parte del paisaje subantártico: ellos vienen de un entorno antártico, polar, blanco, y llegan a un territorio vestido de vegetación. Ese contraste convierte a este lugar en un espacio privilegiado para generar impacto y conciencia, siempre que sepamos transmitirlo a través del relato”, dice.
Toro, junto a sus compañeros Francis Delgado y Nicolás Seguel se encuentran cerrando este ciclo académico con sus trabajos de título. Allí todo el camino recorrido lo materializa en una tesis con un objetivo definido: en un futuro ofrecer tours turísticos con conservación biocultural, con un alto contenido hacia el cuidado y relevancia de los roles ecosistémicos.
“Yo valoro mucho el trabajo que hace UMAG y CHIC porque nosotros los estudiantes somos pocos, pero el impacto que queremos causar esperamos que sea grande, porque realmente tomamos este rol de centinela en este cuidado hacia el territorio y en alzar la voz en favor de los seres vivos. La conservación a través de un relato profundo y una experiencia en terreno que puede llevar a los visitantes a encantarse y eso le hace bien a la economía y al lugar, pero con la conservación se invita a una buena práctica”, concluye.
De momento, mientras espera finalizar su carrera, Cristián mediante “Wollaston Expediciones”, un proyecto personal de tours por la isla Navarino espera implementar la conservación biocultural al turismo.



