
Profesores y estudiantes tras recorrer el parque Ukika.
Desde la ciudad más austral del mundo, Puerto Williams, el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), con el apoyo del liceo Donald McIntyre Griffiths, desarrolló un estudio etnográfico junto a estudiantes de este establecimiento educacional con la finalidad de comprender en terreno y de forma profunda como niños y niñas se relacionan con lugares de esta ciudad y la biodiversidad.
Recientemente se publicó un artículo científico en el marco de esta investigación, que es parte del trabajo doctoral liderado y realizado por el Dr. Benjamin Pujadas, acompañado por la Dra. Andrea Valdivia y el Dr. Tomás Ibarra. En este estudio se realizó un importante trabajo en la isla Navarino, por medio de mapas sensoriales y de recorridos sensoriales, dos metodologías utilizadas durante los talleres extracurriculares que se realizan por parte del liceo a estudiantes de quinto a octavo básico.
“Para investigar y comprender cómo las niñas y niños perciben los lugares, cómo y qué huelen, observan y escuchan, etc., fue importante construir estos mapas sensoriales y recorridos. Al desarrollarlos, nos encontramos con una riqueza sensorial, con experiencias y saberes bien interesantes que son importantes de conocer para las personas adultas y la comunidad científica”, comentó Pujadas.
En ese sentido, la metodología de mapas sensoriales consiste en un poster del mapa de la ciudad, en la que los participantes identifican la flora y fauna de esos lugares. Además se incorporan íconos y emoticones para conocer qué sentidos y emociones se asocian a lugares o seres.
Sentir a través de un mapa
Uno de los principales resultados del artículo fue la identificación de epicentros sensoriales, como el humedal Huairavo y el parque Ukika. Con relación a este último, se destacó la sensorialidad del río y el bosque, siendo una zona de conexión con la naturaleza.
Así también, está técnica demostró que ciertas zonas de Puerto Williams parecen carecer de sensorialidad, explicó Pujadas, “en contraposición también les llamó la atención que hay lugares que parecieran estar ausentes de estímulos sensoriales, de olores, gustos, sonidos o imágenes que llamen su atención, por ejemplo, lugares en que hay puras casas. Entonces, esa ausencia es igual de importante que la abundancia”.
A su vez, dentro de esta actividad se conoció como niños y niñas alertan sobre problemáticas ambientales humanas, como la contaminación de la basura, que se entienden como provocados preponderantemente por los adultos y que afectan su sensorialidad.

Mapa sensorial con las percepciones y sabere de niños y niñas.
Recorridos desde los niños
Durante la investigación, que se desarrolló por meses en la isla Navarino, también se empleó la técnica de recorridos sensoriales. Lo anterior, en el contexto de algunos talleres extraescolares implementados desde el liceo, como el taller de Historia Local, taller Omora y el taller de navegación en el Canal Beagle.
“Esta dinámica de los recorridos no se trató solo de planificar estas actividades y senderos para que los niños y niñas conozcan. Se trató de comprender que niñas y niños exploran de una manera distinta a los adultos porque les llaman la atención otras cosas por sus propios saberes y experiencias previas. Se trató de guiar, pero también de ser guiados por ellos y ellas”, mencionó Pujadas.
Estos recorridos se realizaron por lugares claves de la isla Navarino, y se logró comprender que los estudiantes perciben los paisajes y cohabitan desde otras perspectivas. Un ejemplo de ello, indicó Pujadas fue al interior del parque Ukika al momento de buscar calafates de los arbustos en el Taller de Historia Local, junto al profesor Luis Gómez.
“Les dije a los estudiantes: ‘parece que pasó la temporada de los calafates’, porque queríamos degustarlos y no pillé ninguno. Una niña me responde: ‘pero sí está lleno de calafates, tiene que agacharse’, nos agachamos y vimos que estaba lleno de calafates y también me dice algo así como, ‘no, los de arriba siempre se los comen los adultos y las vacas’. Entonces eso es un ejemplo muy concreto de cómo la exploración en función de nuestros cuerpos, nuestros saberes, cambia, fue una invitación constante a percibir lo que ellos y ellas percibían, y si bien uno traza un sendero, un recorrido, al final se tiene que investigar o aprender a explorar como ellos y ellas”, añadió el investigador.
Estas experiencias también se compartieron en los recorridos náuticos, donde se identificaron las percepciones del estudiantado desde el canal Beagle. Allí fue posible reconocer paisajes de la ciudad o los Dientes de Navarino, en las distintas estaciones, mostrando diferentes perspectivas a los recorridos terrestres.
“Los ejercicios y reflexiones presentes en estas actividades educativas que realiza el liceo en los talleres efectivamente fortalecen la sensorialidad y la conexión con distintos lugares del territorio. La conclusión más interesante es que ese proceso educativo depende no solamente del profesorado y de quienes investigamos, sino de la participación activa y colaborativa del estudiantado. Adultos y estudiantes debemos aprender mutuamente de nuestras experiencias y con ello nuestra sensorialidad y la valoración en torno a la biodiversidad y el territorio será mucho más potente”, expresó Pujadas.

Vista de los Dientes de Navarino en taller de navegación por Canal Beagle.
Lo anterior, resultó fundamental señaló el equipo CHIC, ya que, además, estas dos técnicas, de mapas y recorridos sensoriales, se fortalecieron y transformaron a medida que se realizaban junto a los niños y niñas. Es decir, la participación activa de los niños y niñas no sólo es importante para fortalecer la educación, sino también la investigación científica. Esto último es clave, agregó Pujadas “el mundo científico y las personas en general debemos entender que si queremos comprender la sociedad, no podemos excluir la voz, la participación y los aportes de la niñez”.
Así también, el Dr. Pujadas destacó el valor de esta investigación sea desde Puerto Williams, pues según indica se aprende mucho respecto a la riqueza cultural y biológica de la ciudad más austral del mundo, inserta en territorio yagán y de importancia para la conservación de la biodiversidad.
“Sin duda existen problemas y es importante seguir fortaleciendo las percepciones, conocimientos y valoraciones sobre la riqueza cultural y biológica de la isla. Relevar la importancia del pueblo yagan en la educación ha sido y sigue siendo urgente, por ejemplo. También es importante relevar a seres como insectos o a la flora no vascular que tienden a estar más ausentes de nuestro reino perceptible y que son claves para la comprensión, valoración y defensa ecosistémica. La invitación a hacer es a reconocer que existen espacios que buscan remar en ese sentido. Además, tanto adultos como niños y niñas tienen historias que contar, tienen experiencias que compartir, maneras de habitar los territorios. Estos diálogos entre generaciones me parecen claves para valorar, cuidar y defender la riqueza de esta isla”, apuntó el académico.
Ante ello, los autores señalan estar trabajando en otros artículos que buscan ser publicados en el futuro próximo en torno a los hallazgos de esta investigación. En esta oportunidad se publicaron hallazgos relacionados a las metodologías empleadas para que puedan ser replicadas en otros estudios. En adelante, se harán públicos los resultados asociados a la experiencia en cada uno de los talleres extraescolares en los que se participó.
Para leer el artículo puede visitar el siguiente link: https://revistaumanizales.cinde.org.co/rlcsnj/index.php/Revista-Latinoamericana/article/view/7573



