
Estudiantes de práctica en Puerto Toro.
A miles de kilómetros de sus hogares tres estudiantes tuvieron la oportunidad de desarrollar sus prácticas profesionales en el laboratorio natural como es la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. Aquí en Puerto Williams, Matías Yantén Liberona, Josefa Barraza Mundaca y Amanda Leiva Vergara formaron parte del grupo de practicantes en verano que recibió el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC).
Durante semanas realizaron actividades vinculadas a sus prácticas, además de colaborar como asistentes de investigación del equipo CHIC, tanto en el laboratorio del Centro Subantártico Cabo de Hornos, de la Universidad de Magallanes, como en terreno, recorriendo los diversos parajes de isla Navarino.
Para Amanda Leiva, estudiante de Geografía en la Universidad de Humboldt, Alemania, el viaje fue mucho más largo, pero también el mejor lugar para seguir comprendiendo sobre la conservación biocultural, concepto del que se enteró leyendo papers del Dr. Ricardo Rozzi, director de investigación CHIC.
La oriunda de Valdivia vio en redes sociales el aviso de convocatoria y decidió postular, posteriormente quedando para su práctica. Mismo caso, ocurrió con Matías Yantén, estudiante de Geología en la Universidad de Chile, quién permaneció cerca de dos meses en Puerto Williams para levantar información geológica de la ruta patrimonial de los Dientes de Navarino.
Ambos residieron en la Estación de Campo Omora junto a los demás practicantes, incluyendo a Josefa Barraza, estudiante de Geofísica de la Universidad de Concepción, quién realizó trabajo de campo en las estaciones meteorológicas de la red LTSER Cabo de Hornos, bajo la supervisión de Matías Troncoso, coordinador de esa unidad.

Josefa Barraza y Laura Vásquez, estudiantes de la Universidad de Concepción.
Encuentro interdisciplinario
Como parte de su enfoque biocultural, CHIC en su quehacer integra ciencias naturales, ciencias sociales, educación y ética para investigar el cambio climático. Lo anterior fue un eje central de las prácticas profesionales, convergiendo en un encuentro de conocimientos y métodos de diferentes disciplinas.
“Creo que una de las cosas que rescato mucho fue este intercambio entre practicantes, porque había gente como yo siendo estudiantes y que estábamos muy centrados en nuestras propias áreas. Y de alguna forma todos creamos una red y nos compartimos conocimientos e información con los que no habíamos estado en contacto antes”, comentó Amanda.
Leiva junto al estudiante en Ingeniería en Recursos Naturales de la Universidad de Chile, Diego Araneda desarrollaron actividades de terreno para el estudio de emisiones de gases de efecto invernadero en ecosistemas terrestres impactados por especies invasoras, bajo la guía de la Dra. Brenda Riquelme, investigadora del Instituto Milenio BASE. Allí también conocieron a Paula Briones, estudiante de Magíster en Planificación y Gestión Ambiental (U. de Chile), lo que les permitió viajar hasta Puerto Toro, la localidad más austral del mundo, para analizar la seguridad hídrica en la zona.

Las estudiantes realizaron presentaciones en el Centro Subantártico Cabo de Hornos.
En este viaje también participó Josefa, que destacó el compartir con investigadores y estudiantes de otras áreas en este laboratorio natural, comprendiendo las dinámicas del trabajo en terreno como este lugar y el transitar por los bosques del Parque Omora, subir por cerros, zonas de turberas, entre otros.
“Fue increíble, algo muy distinto por esto de ser subantártico y tan aislado, como hacer ciencia en un rincón del mundo es muy entretenido y que nunca había experimentado antes. Se lo recomendaría a todas las personas, aparte que es algo tan único y tan especial como poder ver las condiciones climáticas y meteorológicas de allá. Fue una muy buena experiencia”, señaló Barraza.

Recorrido al interior de la isla Navarino.
En esa misma línea, Matías valoró coincidir junto a los estudiantes de Administración en Ecoturismo de la Universidad Andrés Bello durante sus jornadas de recorrido por Omora, “encuentro que la relación que se daba, yo explicarles como mi área, ellos explicarme la suya, fue bastante beneficioso. Creo que de ambos lados aprendimos, más de lo que quizás esperábamos”.
Un aprendizaje que también vino de su supervisor Matías Cuevas, encargado de la gestión del parque Omora, convergiendo la geología con la geografía para identificar geositios que permitan sustentar a futuro iniciativas de conservación en Navarino. Ello, le permitió presentarse en la IV Conferencia Internacional CHIC, donde dio detalles de ese estudio.

Matías Yantén al interior del parque Omora.
Aquella instancia fue un lugar de reencuentro para varios de los practicantes, incluyendo a Josefa, que mediante su presentación de póster mostró lo aprendido en su práctica. Tal como confidencia está experiencia formará parte de su tesis para titularse, al igual que Amanda y Matías, quienes durante el verano dieron este primer paso con sus prácticas en el CHIC.



